Expo 2010: Una historia de dos ciudades

Fecha:27/04/2010

Por: Omar Tapia

expoNo hay dudas de que la Expo Universal de 2010, que comienza el 1 de mayo en Shanghai, acercará al resto del mundo un poco más a China, otrora conocida como Imperio del Centro. Pero ese sitio central en el concierto mundial corresponderá en esta ocasión a la suroriental ciudad de Shanghai, que ha preparado un despliegue espectacular, donde se mostrarán 242 países, regiones y organizaciones internacionales, incluyendo a Taiwán.

Entre otras cosas, se espera que los crecientes lazos de Shanghai con Taipei crezcan y prosperen después de un impasse de seis décadas, durante las cuales los intercambios estuvieron limitados por diferencias políticas. Pero los tiempos cambian, y la sangre siempre tira. El “estrecho bajo” descrito por Yu Kuang-Chungkin, el preeminente poeta de Taiwán, no volverá a cortar el cordón umbilical que conecta a los dos lados.

Casi medio millón de personas de Taiwán viven y trabajan hoy en el Gran Shanghai. A principios de abril, el alcalde de esa urbe, Han Zheng, hizo una visita histórica a Taipei, al frente de una delegación de 200 miembros. Han firmó cuatro Memorandos de Entendimiento con su anfitrión, Hau Lung-bin, estableciendo la cooperación en cultura, turismo, ciencia y administración del medio ambiente. Un entusiasmado Han calificó el acuerdo de “paso gigantesco hacia el intercambio, la cooperación y el desarrollo.”

Ambicioso y carismático, Han también capturó los corazones y las mentes de los estudiantes de Taiwán con sus discursos apasionados, en los cuales destacó la importancia de Shanghai y la Expo 2010. Invitó a su público a visitar la feria, para lo cual obsequió 1.600 entradas. De seguro que las semillas de amistad y buena voluntad que Han sembró en Taiwán florecerán más temprano que tarde.

Poco después de la visita de Han a Taipei, llegó a Shanghai el asesor principal de Hau, Lee Yung-ping, para promover la semana cultural de Taipei, que se celebrará en junio, conjuntamente con la Expo 2010. Más de 100 artistas de Taiwán presentarán espectáculos culturales, incluyendo la ópera de Taiwán. El alcalde Hau Lung-pin, que visitó Shangai en 2006 como huésped de Han, asistirá a la expo y es seguro que aprovechará la ocasión para promover su propio espectáculo - la Expo Floral Mundial, programada para finales de este año en Taipei.

Los florecientes lazos entre las dos ciudades parecen irreversibles ahora. El pabellón de Taiwán en la expo será inaugurado el próximo mes a todo tren por algunas de las grandes figuras de Taiwán, incluyendo al ex “primer ministro” Liu Chao-shiuan, que ahora dirige una fundación cultural taiwanesa.

La Expo 2010 está a punto de escribir una versión moderna del clásico de Charles Dickes “Historia de dos ciudades”, desde luego, con ciertas modificaciones. Taipei y Shanghai tienen mucho en común. Ambas son cosmopolitas, como París y Londres en el tiempo de Dickens. Ambas son modernistas: Taipei es conocida como la ciudad electrónica, mientras que Shanghai es la metrópolis con mayor cantidad de conexiones del mundo. Ambas mantienen un alto nivel de sofisticación - cultural, industrial y tecnológica. Ambas, sin embargo, también sufren de problemas ambientales y frecuentes alzas en los precios de la vivienda (ver a Wo-ju, para que conozcan del suplicio que debieron padecer las hermanas Guo al intentar comprar una casa en Shanghai).

Las perspectivas para la cooperación y la prosperidad compartidas entre las dos ciudades son halagueñas. Shanghai está en pleno despegue y ha transformado su paisaje de tugurios, pantanos y tierras de labrantío en verdadera perla del Oriente en menos de 20 años. Hoy es el taller del mundo, el mercado mundial, y centro global para la navegación marítima, la aviación y la finanzas. El meteórico ascenso de la ciudad ha sido poco menos que un milagro.

Shanghai lidera la marcha hacia la modernización. Es la vanguardia en la batalla global contra la peor recesión económica desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX.

Taipei tiene mucho que aprender de Shanghai en esta área, luego de protagonizar un destacado impulso de modernización que siguió a la conclusión de importantes proyectos de infraestructura en los años 70 y principios de los 80. Se convirtió en envidia del mundo y vivió su milagro económico, no muy diferente de lo que ocurre en la parte continental de China hoy. Pero la edad de oro de Taiwán no duró mucho. Terminó con la muerte de su líder visionario en 1988. Ahora, después de dos décadas de estancamiento económico, necesita desesperadamente ponerse a tono y compensar el tiempo perdido, de la misma manera que el continente lo ha hecho desde 1978. En este sentido, Shanghai le puede servir de modelo.

Hoy, Taipei queda a apenas 90 minutos de Shanghai en avión, gracias al establecimiento de vuelos directos a través del Estrechos hace dos años. Actualmente es posible viajar entre las dos ciudades, como algunos viajeros hacen entre Nueva York y Washington. La Expo de Shangai consolidará aún más estas relaciones.

Taipei es una ciudad necesitada de una revisión completa, ya que una simple cirugía estética no podría seguir ocultando sus evidentes arrugas. Hau Lung-bin y sus planificadores urbanos deben observar de cerca los proyectos de renovación urbana de Shanghai, tales como la limpieza del río Huangpu y la ampliación a 420 kilómetros del metro local, una de las más abarcadoras del mundo. El decadente aeropuerto de Sungshan de Taipei puede aprender de la recién concluida terminal aérea de Hongqiao, en el centro de Shanghai. Taipei podría recuperar sus pasadas gloria y vitalidad si colabora de cerca con Shanghai.

Y Taipei tiene algo ofrecer a cambio. A diferencia de la audaz Shanghai, Taipei tiene concentrada su fuerza en su poder de atracción, con más transparencia administrativa y acceso a Internet. Por otra parte, Taipei aspira a construir “una sociedad opulenta y civilizada” en lugar de una “próspera y fuerte.” Eventualmente, la gente a ambos lados se hará opulenta si el PIB sigue creciendo a saltos.

Confucio estimaba la virtud de “comportarse cortésmente al enriquecerse” (fu er hao li). Los nuevos ricos de Shanghai podrían estar necesitados de prestar atención a las palabras de Confucio, que han beneficiado por largo tiempo a los advenedizos de Taipei. El tema de la expo, una “mejor ciudad, una mejor vida,” sonará hueco si Shangai no logra aplicar lo expuesto por Confucio hace 25 siglos. (Pueblo en Línea)