VIENTOS DE SAL LOS FANTÁSTICOS SALARES DE COIPASA Y UYUNI

Fecha:27/04/2010

Por: Omar Tapia

salar1Un paisaje desolado, que se tiñe de blanco y azul en el que muchas veces resulta imposible distinguir la tierra del cielo huele a sal.
La enorme extensión empedernidamente resplandeciente es ni más ni menos que el signo visible de un mar que abarcaba el altiplano en pleno, hasta el actual Lago Titicaca. Millones de años, cambios climáticos y geográficos modificaron la fisonomía y la esencia misma del paraje, lo único que queda es la sal en los fantásticos salares de Coipasa y de Uyuni. También y en estado líquido los lagos Titicaca y Poopó, atestiguan viejos tiempos.
Hoy nos convoca la composición de sal del Uyuni, el más grande del orbe con sus 12.000 km, situado en la provincia boliviana de Daniel Campos. Cuenta con aproximadamente 11 capas cuyos espesores varían entre los 2 y 10 metros, mientras que la costra superficial esgrime 10 metros de grosor. A simple cálculo es mucha sal, las estimaciones científicas hablan de 64 mil millones de toneladas.
Quienes quizá perciban más claramente la dimensión son los pobladores de Colchani, situados a poco del salar. Al ingresar a través de la villa se puede observar la dura actividad que llevan a cabo quienes con escasos elementos extraen la sal.
En la excursión es posible hablar con los trabajadores y conocer sobre su modo de vida allá arriba en medio de la nada. Incluso hasta es posible conocer alguna vivienda, construida de adobe y bloques de sal, lo que permite conservar temperaturas agradables en el interior, para hacer frente al frío insostenible de los inviernos.
Una vía atraviesa la humilde localidad, por allí el tren animaba la vida económica sacando la producción hacia los centros urbanos. En Uyuni, se encuentran muchos testigos de hierro de aquellos tiempos, máquinas, vagones y diversos elementos que alguna vez pertenecieron a un próspero ferrocarril y al que hoy llaman cementerio de trenes.
Cabe aclarar que los turistas cuentan con diversos servicios de alojamiento, gastronomía y excursiones. Hay telefonía e Internet.
Y la vida se hace lugar
Inesperadas muestras de que la vida se hace lugar nos depara el viaje. Pareciera que por estos lares nada puede crecer, sin embargo a modo de espejismo aunque llamativamente real, aparecen arbustivos, gramíneas específicamente como la conocida como paja brava que les sirve para múltiples usos a los pobladores de la zona. Donde la humedad reina los tholares y keñuas se desarrollan.
Y como un nuevo truco del sol que refleja las montañas en los lagos, aparecen los flamencos, pero esta vez siguen ahí aunque uno se resfriegue los ojos. Hay también socas, suris, llamas, vicuñas, gatos y zorros andinos. Milagros que se intentan proteger en el marco de La Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa donde se reproducen y censan periódicamente.
El paseo en ciertas tomas se asemeja a un desierto y en otras a la Antártida, generando mil historias en la imaginación del viajero. Cuando el cielo se nubla se produce une extraño efecto llamado "white - out" en el horizonte, cuando la línea se esfuma lentamente borrando cualquier diferencia entre éste y otro mundo.


NOTA ORIGINAL :

http://boliviaexigesumar.blogspot.com/2010/04/vientos-de-sal-los-fantasticos-salares.html